Nuestro centro SIRC realizó un seminario orientado al uso de modelos animales como herramienta para comprender la conducta humana. La actividad reunió a estudiantes de psicología y medicina provenientes de diversas instituciones, incluyendo la Universidad Católica Silva Henríquez, la Universidad Adolfo Ibáñez, la Universidad de Chile y la Universidad de los Andes, en un espacio de aprendizaje interdisciplinario.
El seminario se planteó como un ejercicio conceptual y práctico, donde se presentaron distintos modelos animales, que comparten gran parte de su génetica con los seres humanos: Roedores, crustáceos como Daphnia magna, Caenorhabditis elegans y peces cebra, con el objetivo de reflexionar sobre qué tipo de respuestas conductuales es posible medir en cada organismo y cómo estas pueden aportar a la comprensión de fenómenos más complejos.
En particular, el uso de Daphnia magna permitió ejemplificar cómo incluso organismos simples pueden ser utilizados para estudiar respuestas conductuales básicas, como la reacción a estímulos ambientales, cambios en el movimiento o patrones de evitación. Además, al tratarse de un organismo transparente, es posible visualizar directamente cambios fisiológicos, lo que facilita la integración entre conducta y procesos biológicos subyacentes. Por su parte, los modelos más complejos como roedores y peces permiten discutir conductas sociales, tales como la organización colectiva, la comunicación y la toma de decisiones en grupo, ofreciendo un contraste relevante con modelos individuales.
A partir de estos ejemplos, se discutió cómo definir operacionalmente la “respuesta” en un experimento, elemento clave para interpretar cualquier fenómeno conductual. Se enfatizó que el estudio de la conducta requiere traducir conceptos complejos, como la emoción, la motivación o la interacción social, en variables observables y medibles.

Figura 1: Mosaico de las presentaciones sobre modelos animales en el seminario.
El seminario también buscó motivar a los estudiantes a cuestionar y diseñar sus propios enfoques experimentales, destacando que la elección del modelo y de la variable a medir define en gran medida el tipo de conclusiones que se pueden obtener. En este contexto, la actividad funcionó como una introducción al pensamiento científico aplicado al estudio de la conducta.
Asimismo, se abordaron los dilemas éticos asociados al uso de animales en investigación, promoviendo una reflexión sobre el bienestar animal, la responsabilidad científica y la relevancia traslacional de estos modelos. Se enfatizó que, si bien los organismos no humanos no replican directamente la conducta humana, permiten identificar principios y mecanismos fundamentales que contribuyen a su comprensión, considerando siempre sus alcances y limitaciones.